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Liderazgo y buenas prácticas en la educación

Coral Regí,
Maestra y docente. Especialista en Liderazgo de equipos directivos.

Xavier López,
Mestro. Asesor en procesos de transformación educativa. Formador de formadores.

En la actualidad, el mundo educativo se ve a menudo rodeado de noticias negativas que reflejan situaciones complejas e incluso desesperanzadas. Sin embargo, esta visión no explica toda la realidad. En muchos centros de nuestro país se desarrollan experiencias de gran calidad que demuestran que es posible construir escuelas esperanzadoras, potentes y transformadoras. Todos estos proyectos tienen un rasgo común: un liderazgo que va mucho más allá de una buena gestión organizativa. Son personas y equipos que lideran con compromiso, visión y autoridad moral, que se convierten en referentes y motores de cambio para toda la comunidad educativa.
Como recuerda Michael Fullan, «el liderazgo no consiste en controlar a los demás, sino en movilizarlos para que avancen juntos hacia una finalidad compartida». Y es precisamente ahí donde se juega la diferencia entre gestionar y liderar: en la capacidad de dar sentido colectivo a lo que hacemos y hacer crecer la comunidad a través de un propósito común.

Un buen liderazgo educativo nace del talante personal. Necesitamos personas optimistas y esperanzadas, con lo que Iolanda Batallé llama “una sonrisa militante”, capaces de poner las necesidades de los demás por delante de las propias y de hacer posible que el proyecto educativo del centro sea compartido por toda la comunidad. Este compromiso ético es el fundamento sobre el que se construyen las escuelas que transforman. Al mismo tiempo, en un contexto en el que aumentan los datos de desánimo y malestar entre maestros, alumnos y familias, este liderazgo debe priorizar el bienestar emocional y relacional como elemento estratégico. Los datos de PISA alertan de que un 70% del alumnado de 15 años no se siente reconocido ni acogido en el centro. Este dato nos interpela directamente: no podemos permitir que haya alumnos invisibilizados o excluidos. Es necesario generar vínculos, establecer estrategias de acogida y seguimiento y crear entornos donde cada alumno sienta que forma parte de la comunidad. Sin reconocimiento ni pertenencia, no hay aprendizaje profundo ni desarrollo personal.

Esta mirada debe extenderse también a los equipos docentes. El descenso de la motivación del profesorado en los últimos años es un indicador claro. Si en 2007 el 92% de los docentes se sentían ilusionados con su profesión, en 2024 esta cifra ha caído al 48%. El papel de los equipos directivos es determinante para revertir esta tendencia: contagiar compromiso, generar espacios de formación y trabajo colaborativo, reconocer la labor docente y garantizar buenas condiciones laborales. Un liderazgo que mira hacia adelante, que ve los vasos medio llenos, que valora a las personas que suman y transmite confianza, es un liderazgo capaz de hacer crecer un equipo.

Como apunta John Hattie, «el liderazgo escolar tiene uno de los impactos más potentes en el aprendizaje de los estudiantes, no por las acciones directas en el aula, sino por la capacidad de influir en quienes enseñan». Esta afirmación refuerza la importancia de la labor de las direcciones y equipos impulsores: son ellos quienes crean las condiciones para que maestros y alumnos puedan desplegar todo su potencial.

Pero liderar no es solo cuidar lo que ocurre dentro del centro. También es tejer puentes de diálogo, confianza y empatía con las familias y con el entorno, construyendo una relación que sitúe el bienestar y el aprendizaje de los niños y jóvenes en el centro. Cuando la comunidad educativa se articula con coherencia y sentido compartido, el entorno se convierte en un ecosistema que acompaña y refuerza los procesos de aprendizaje y de crecimiento personal.

En este contexto, se está impulsando desde la Cátedra de Liderazgo en Valores del Campus Manresa de la UVic-UCC un itinerario formativo para equipos directivos y líderes educativos que quiere dar respuesta a los retos reales de los centros. La propuesta se articula en siete bloques que dibujan un mapa completo y profundo del liderazgo: desde la lectura del mundo y la trascendencia de la educación hasta el cuidado de la comunidad y el liderazgo de personas. Esta estructura permite profundizar en cuestiones esenciales como el propósito educativo compartido, la construcción de la cultura de centro, la apertura al entorno y el liderazgo ético. Más que un conjunto de contenidos, es un proceso que pone en juego la mirada, la práctica y el compromiso de las personas que lideran.

La finalidad última de este liderazgo debe ser garantizar una escuela inclusiva y personalizada para todo el alumnado. Las decisiones estratégicas deben priorizar metodologías fundamentadas en la evidencia, trabajadas de manera coherente por los equipos docentes y evaluadas con indicadores que midan aprendizajes reales y significativos. Una buena escuela no es solo la que funciona bien, sino la que consigue que todos y cada uno de sus alumnos progresen.

Liderar un centro educativo no es sencillo, pero en esta complejidad reside también su fuerza. Liderar es creer que la educación puede transformar realidades y mejorar el mundo. Y hoy, más que nunca, necesitamos liderazgos que contagien esperanza, compromiso y acción.

 

 

Xavier López Ortín
Maestro. Asesor en procesos de transformación educativa. Formador de formadores.

Coral Regí Rodríguez
Maestra y docente. Especialista en Liderazgo de equipos directivos.

 

 

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Educar contracorriente: liderazgo basado en valores

Nasi Muncunill Roca,
director de CAE, formació i serveis socioculturals

Impulsar un liderazgo basado en valores es actualmente ir a contracorriente. Aunque seguramente esta no sea la mejor fórmula para empezar un artículo para la Cátedra de Liderazgo en Valores, como decían reiteradamente en Polònia: “¡perdonad, pero alguien lo tenía que decir!”.

Para justificarlo, basta con encender la televisión, escuchar la radio o navegar —quizás naufragar— por las redes sociales. Los modelos de liderazgo que en este momento marcan la realidad internacional no están precisamente basados en valores, o en lo que nosotros entendemos como valores cuando hablamos de valores: respeto, equidad, responsabilidad. Seguro que nos será fácil poner caras a cada ejemplo. Liderazgos basados en la imposición, en la agresión y en la descalificación del otro. Liderazgos que se alimentan del egocentrismo y el interés personal. Liderazgos que operan en clave patriarcal o sexista. Personas y discursos que atacan, confunden e incluso mienten.

Lamentablemente, estos son liderazgos excesivamente presentes en las dinámicas mundiales y cotidianas que, no lo dudo, deben tener su efectividad a corto plazo: generan admiración, ocupan titulares y pueden obtener resultados visibles rápidos. Pero, ¿a qué precio? Suelen generar situaciones de exclusión, desigualdad, sumisión, desafección, frustración colectiva, desconfianza o empobrecimiento, por citar algunas consecuencias, que no son nada fáciles de revertir. Como dice el refrán popular: “Pan para hoy y hambre para mañana”.

Por eso es necesario imaginar, e impulsar, otra manera de liderar. Desde la Cátedra y desde muchos otros espacios se propone un liderazgo basado en valores, que no imponga, sino que acompañe; que no subordine, sino que escuche; que no ordene, sino que construya. Un liderazgo menos ruidoso y más empático, más colectivo y menos individualista. Que haga crecer a las personas, las empodere y las ayude a desplegar sus potencialidades. Que promueva el pensamiento crítico, mejore el entorno, revierta desigualdades y genere comunidad. Este liderazgo entiende a las personas como actores y no como instrumentos. Apuesta por la humanidad, la cooperación, el cuidado. No busca hacerse notar, sino hacerse útil. Es horizontal, dialogante, consciente de las tensiones y comprometido con la realidad. Tiene la capacidad de hacer crecer, de despertar conciencias, de construir vínculos. En definitiva, un liderazgo transformador, que piensa en el bien común y en el largo plazo.

Para que esto sea posible, es necesario educar en el liderazgo. Pero no limitándonos a la transmisión de conocimientos, sino con una educación en valores, transversal y presente en todos los ámbitos: las escuelas, las entidades, el ocio, el deporte, la empresa y la política, en todas partes. Que promueva liderazgos arraigados en la cohesión social y el compromiso comunitario.

"Es necesario educar en liderazgos arraigados en la cohesión social y el compromiso comunitario"

Y, sin embargo, no nos engañemos: liderar desde los valores requiere coraje. Es más fácil dejarse llevar por la inercia del poder rápido y visible que sostener la constancia de un liderazgo comprometido, que no siempre es recompensado de forma inmediata. Ahí reside la dificultad y, al mismo tiempo, la grandeza.

También es importante entender que los liderazgos basados en valores no se construyen en solitario. Son procesos colectivos, que se nutren de la comunidad y, a su vez, la transforman. Un entrenador que educa a su equipo en la deportividad y el respeto, una directiva que escucha a su grupo antes de tomar decisiones, profesorado que fomenta el pensamiento crítico y no la obediencia… todos son ejemplos de pequeñas semillas que, poco a poco, configuran una cultura de liderazgo diferente.

Así pues, formar en liderazgo es una necesidad para el presente y el futuro de la sociedad. No solamente prepara personas que dirigen, sino una ciudadanía activa, comprometida y transformadora. No se trata solo de guiar, sino de crear las condiciones para afrontar los grandes retos: desigualdades, crisis ecológica, polarización, desafección institucional.

Educar a contracorriente ya no es una opción, sino un compromiso si queremos sociedades más humanas, inclusivas y resilientes. La apuesta es clara: inspirar, formar y acompañar personas que lideren desde el servicio, no desde el poder, y que estén arraigadas en el bien común, en la cohesión, en la responsabilidad social.

Quizás no ganaremos rapidez, pero sí profundidad. Y quizás no harán tanto ruido, pero dejarán huella. Y eso es lo que realmente importa. Esta es la renovación que necesitamos: un liderazgo más coherente, más silencioso y profundamente transformador.

 

Nasi Muncunill Roca
Director de CAE, formación y servicios socioculturales

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Coral Regí i Xavier López recomiendan...

Coral Regí,
Maestra y docente. Especialista en Liderazgo de equipos directivos.

Xavier López,
Maestro. Asesor en procesos de transformación educativa. Formador de formadores.

"Atreveix-te a fer les coses a la teva manera" («Atrévete a hacer las cosas a tu manera») es un alegato a favor del liderazgo en femenino. Iolanda Batallé despliega un relato vivencial que va más allá de un manual sobre liderazgo y que, con coraje, nos invita a vivir, a hacer y a dirigir lejos del autoritarismo impuesto, con la premisa del autoconocimiento como base de una gestión empática y eficaz.

Coral Regí Rodríguez
Maestra y docente. Especialista en Liderazgo de equipos directivos.

Xavier López Ortín
Maestro. Asesor en procesos de transformación educativa. Formador de formadores.

Título: Atreveix-te a fer les coses a la teva manera
Autora: Iolanda Batallé Prats
Editorial: ‎ Destino
Fecha de publicación: 20 de enero de 2021
ISBN-10: ‎ 849710305X / ISBN-13: ‎ 978-8497103053

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Sky Team

Una recomendación de:
CAE, formació i serveis socioculturals

Título del juego: Sky Team

Autor: Luc Rémond

Ilustraciones: Eric Hibbeler y Adrien Rives

Editorial: Le Scorpion Masqué

Breve presentación:
Sky Team es un juego cooperativo exclusivo para dos personas en el que nos ponemos en la piel del piloto y copiloto de un avión comercial que se aproxima al aeropuerto. La misión es sencilla de explicar, pero difícil de ejecutar: hay que aterrizar correctamente.

Durante la partida, tendremos que gestionar la velocidad y el eje del avión, desplegar el tren de aterrizaje y los flaps en el momento adecuado, comunicarnos con la torre de control para evitar colisiones y… todo ello con una comunicación verbal muy limitada y bajo la presión del tiempo y de cada tirada de dados.

Es un juego intenso, que genera complicidad y tensión, y que destaca por su originalidad dentro del mundo de los juegos cooperativos.

Ha ganado más de diez premios desde su publicación en 2023, entre los que destacan especialmente el Spiel des Jahres y los galardones a mejor juego cooperativo y mejor juego para dos personas en los Golden Geek Awards.

Edades recomendadas: A partir de 14 años

Participantes: 2 personas

Duración de la partida: 20 minutos

Componentes

  • 1 tablero que simula el panel de control del avión
  • 8 dados (4 azules para el piloto y 4 naranjas para el copiloto)
  • Fichas de tráfico aéreo y de café
  • 1 pantalla para ocultar los dados de cada jugador
  • Libro de vuelo y tarjetas con diferentes desafíos
  • Reglamento

Funcionamiento

Objetivo del juego:
Se gana la partida si se consigue aterrizar el avión con éxito, sin aviones delante, con todos los flaps y el tren de aterrizaje desplegados, con el avión equilibrado y frenando a tiempo dentro de la pista. En caso contrario, se pierde.

Funcionamiento básico:
Una partida de Sky Team dura 6 rondas, descendiendo desde 6.000 pies de altura hasta tierra.
Cada ronda tiene tres fases:

  • Briefing: piloto y copiloto comentan la estrategia y después lanzan los dados detrás de la pantalla.
  • Colocación de dados: por turnos, y sin poder comunicarse, se van colocando y resolviendo los dados en uno de los espacios del panel (eje de inclinación, motores, radio, flaps, tren de aterrizaje, frenos…).
  • Fin de ronda: el avión baja 1.000 pies y se comprueba si la situación es segura para continuar.

Preparación de la partida (escenario básico)

  • Se coloca el panel de control en el centro con los marcadores en las posiciones iniciales.
  • Se asignan 4 dados azules al piloto y 4 naranjas al copiloto, así como su pantalla.
  • Se pone el marcador de altitud en 6.000 pies y el marcador de posición inicial en la pista de aproximación de Montreal.
  • Se distribuyen las fichas de tráfico aéreo en la pista según las iconos.
  • Se preparan las fichas de café.

Acciones posibles

  • Eje del avión: hay que mantener el avión equilibrado. Si la aguja sale de los límites, partida perdida.
  • Motores: la suma de los dados determina la velocidad y si el avión avanza o no hacia la pista de aproximación.
  • Radio: permite retirar aviones de la pista para evitar colisiones.
  • Tren de aterrizaje y flaps: deben desplegarse gradualmente antes del aterrizaje.
  • Frenos: solo entran en juego en la última ronda. Hay que reducir suficiente la velocidad para no salirse de la pista.
  • Concentración: permite obtener fichas de café para modificar dados en rondas futuras.

Final de partida

La partida termina:

  • Con victoria, si en la última ronda se cumplen todas las condiciones de aterrizaje.
  • Con derrota, si hay colisión, el avión se desequilibra, se sobrepasa el aeropuerto o no se frena a tiempo.

Comunicación

La comunicación verbal está restringida. Solo antes de la tirada de dados se puede hablar libremente y acordar la estrategia. Una vez se lanzan los dados, ya no se puede hablar más y la colocación de los dados será el único medio de expresión.

Trabajar a partir del juego

Sky Team es un juego cooperativo para dos personas en el que, asumiendo los roles de piloto y copiloto, los jugadores comparten un objetivo común: conseguir aterrizar el avión con éxito.

A diferencia de otros juegos, Sky Team se basa en la interacción directa y constante entre los dos participantes. La clave es la coordinación: si no trabajan conjuntamente, la misión fracasará y la partida se perderá.
Para lograr el éxito, piloto y copiloto deben:

  • Priorizar qué maniobras son más urgentes.
  • Observar e interpretar las acciones del otro.
  • Gestionar la tensión y tomar decisiones rápidas bajo presión.

Esto exige establecer dinámicas de compenetración, coordinación, confianza y comunicación —tanto verbal como no verbal. Además, la incorporación de los factores tiempo (turnos limitados) y espacio (aproximación progresiva a la pista de aterrizaje) hace que, a medida que avanza la partida, aumenten el estrés y la incertidumbre, intensificando la experiencia de juego.

Sky Team es, por tanto, un juego con un liderazgo compartido en el que la victoria dependerá de la capacidad de cada jugador para adaptarse e intuir qué necesita su compañero.

 

Más información:
https://www.scorpionmasque.com/

Dónde conseguirlo:
Tiendas físicas de juegos / tiendas virtuales de juegos

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La mirada de Manel Fontdevila

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- La clase ha mejorado mucho desde que utilizamos el libro el libro de ejercicios "Matemáticas para TikTok".
- ¿Lo lograré? Ah! Dudo! Dudo!

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