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Liderazgo en valores. El sistema se adapta. El estilo permanece. El propósito vertebra
Valentí Martínez,
director académico de la Cátedra de Liderazgo en Valores
Òscar Dalmau,
docente de la Cátedra de Liderazgo en Valores
Desde el primer momento en que elaboramos el modelo conceptual de la Cátedra de Liderazgo en Valores, que dirigen Pep Guardiola y Manel Estiarte, teníamos claro que se podía generar un debate en relación con la distribución de los diferentes elementos en el “terreno de juego”. Así, la estructura basada en 1-4-3-3-1 (incorporando al “jugador 12” como afición, las personas, el verdadero propósito y sentido), estaba inspirada en las primeras temporadas como entrenador, cuando con este sistema de juego (siempre con ajustes y adaptaciones) consiguió un estilo personal, reconocible, inigualable, que le llevó a las más altas cotas de resultados y reconocimiento internacional.
Tras su paso por el F.C. Barcelona, vino una etapa en el Bayern de Múnich, y desde hace ya 9 años entrena al Manchester City en Inglaterra, con 6 títulos de la Premier League, 1 Champions League, 1 Supercopa de Europa, 1 Mundial de Clubes y 2 FA Cups, 4 Copas de la Liga, entre muchos otros. A lo largo de su trayectoria, ha sabido potenciar las características de un líder adaptativo, que cambia las disposiciones tácticas y las estrategias, manteniéndose fiel a su lenguaje, su filosofía y la esencia del juego. Sus sistemas evolucionan, pero mantiene la coherencia, sin traicionar su estilo ni su identidad. Por tanto, la clave es saber diferenciar entre tres conceptos:
- El estilo, como filosofía, esencia inmutable y valores fundamentales
- El sistema, la estructura adaptable, la táctica, los métodos, la organización
- El modelo de juego, como aplicación práctica del estilo a través del sistema
El estilo es el alma del liderazgo
Es aquello innegociable. Es tu “qué”, tu “por qué” y lo que te conecta con tu propósito (el “para qué”). Es el conjunto de valores, principios y creencias que definen quién eres como líder, independientemente de dónde estés, a quién o qué lideres. Para la dupla Guardiola y Estiarte, son elementos como: posesión inteligente del balón, presión alta inmediata tras pérdida (como actitud proactiva), protagonismo colectivo (todos participan y son importantes), juego asociativo, obsesión por el detalle (también como muestra de respeto, compromiso, responsabilidad), y humildad permanente pese a los éxitos acumulados. Estos principios no han cambiado en 15 años. Han estado presentes en el Barcelona, en el Bayern de Múnich y en el Manchester City. Son su firma. Su identidad. Su estilo.
En el marco conceptual de la Cátedra de Liderazgo en Valores, los tenemos representados por los 12 activadores que lo sostienen:
- El portero (1) – La base fundamental. Íntegros y nobles: los propios principios, los valores y el propósito personal, convicciones y conciencia
- La defensa – Dimensión personal: (2) Enérgicos y metódicos (3) Apasionados y optimistas (4) Empáticos y con humanidad (5) Comunicadores y receptivos
- El centro del campo – Dimensión de equipo: (6) Aprendices y adaptativos (7) Talento en equipo (8) Intensos y detallistas
- La delantera – Dimensión organizacional: (9) Creativos y soñadores (10) Diseñadores y creadores (11) Conectores y distribuidores
- El jugador 12 – Dimensión social y del entorno: el propósito, el “para qué” quieres conseguirlo.
Estos 12 activadores son un estilo de liderazgo que se transforma, que se adapta, pero que no cambia en su esencia y fundamentación, que conecta propósito personal, de equipo y organizacional, hacia el propósito social.

"El estilo es el conjunto de valores, principios y creencias que definen quien eres como líder"
El sistema es la forma de liderazgo
El sistema es la forma del liderazgo, aquello que se adapta a los diferentes contextos. Es la estructura, los procesos, las herramientas, los métodos que utilizas para poner en práctica tu estilo. Y es clave que el sistema sea adaptable porque los contextos son muy diversos, cambiantes, imprevisibles y complejos:
- Diferentes culturas
- Distintos niveles de madurez de los equipos
- Variados desafíos estratégicos
- Momentos evolutivos diferentes
La dupla Guardiola–Estiarte ha demostrado ser maestra de la adaptación sistemática. Desde su juego estructurado en 4-3-3, a otros sistemas como el 3-4-3, 4-2-3-1, 3-2-4-1, entre muchos otros. En liderazgo, el sistema es cómo organizas, estructuras y aplicas, a través de tus valores, al equipo, su trabajo y su orientación, de acuerdo con cada contexto, momento y necesidad. Igual que en el mundo de las organizaciones. No es lo mismo liderar una startup en fase de lanzamiento, que una empresa familiar en un sector maduro, que una ONG en un conflicto bélico, que una gran multinacional en expansión global. Los sistemas pueden ser completamente diferentes. El estilo, y los valores personales, los mismos.
El modelo de juego, para dar respuesta a cada momento
El modelo de juego es la aplicación específica y concreta de tu estilo a través del sistema en un momento y contexto determinados. Es la respuesta práctica a: “Dado mi estilo inquebrantable y este sistema que he elegido para este contexto, ¿cómo se traduce esto en la práctica diaria?”. El estilo y los valores personales son inmutables, los sistemas se adaptan en función del contexto, y el modelo de “juego” (de trabajo) implica una serie de acciones específicas y concretas que también se adaptan.
El plan de acción directivo es la concreción del modelo de liderazgo y de los sistemas: por ejemplo, reuniones semanales con el equipo para fijar objetivos, revisión al final de la semana para identificar aprendizajes individuales y grupales, celebración en tiempo real de algún éxito logrado, impulso de un proyecto de impacto social colaborativo, etc. El plan puede cambiar, de acuerdo con el sistema. Pero los valores y el estilo permanecen. Y es clave tener un plan, porque sin brújula lo más fácil es perderse.
El proceso de adaptación
Guardiola – Estiarte, cada vez que han llegado a un nuevo contexto o una nueva liga, han desarrollado una serie de pasos:
- Compartir su estilo y filosofía, reafirmando los elementos no negociables, estableciendo los valores fundamentales y generando un lenguaje común. Esta “pedagogía” es una lluvia fina constante para sensibilizar, educar y alinear al equipo y la organización.
- Estudiar el contexto. No es lo mismo la Bundesliga que la Premier League. Analizan de manera obsesiva los detalles del entorno, la cultura local, e identifican todos aquellos elementos clave.
- A partir de ello, diseñan el sistema. Crean una estructura adaptada, establecen procesos, responsabilidades y diseñan métodos de trabajo apropiados a ese contexto, y coherentes con su estilo.
- Construyen el modelo en el día a día. Traducen el estilo y el sistema en la práctica diaria (“se juega como se entrena”), creando hábitos, haciendo seguimiento, evaluando los resultados y ajustando con feedback de manera constante.
Un estilo, con flexibilidad sistémica, hacia un propósito vertebrador
La evolución visual del modelo es clave para entender que, lo representemos como lo representemos, la clave está en los activadores. La representación visual es tan solo la expresión de estos activadores en un momento concreto. 4-3-3, 3-4-3, 4-2-3-1… La formación numérica cambia, se adapta al contexto, al momento. La filosofía y el estilo no.


"El estilo tiene que estar al servicio del jugador 12, la afición, el entorno, sociedad"
Una de las constantes de Guardiola – Estiarte es su obsesión por el jugador 12: la afición, el entorno, la sociedad. Tu estilo debe estar al servicio de tu jugador 12. Y, a pesar de los momentos de dificultad y de crisis que han vivido en los diferentes equipos, cuando resulta más tentador abandonar tu estilo, es cuando más se reafirman en él. Porque “coherencia no es rigidez”. No significa ser inflexible. Son profundamente coherentes con su estilo, fieles a sus valores fundamentales y, al mismo tiempo, profundamente flexibles con los sistemas y capaces de adaptar de manera inteligente los métodos.
Quizá la clave está en saber diferenciar aquello negociable y cambiante (la estructura, los procesos, las herramientas, los métodos, etc.) de aquello innegociable: los activadores, el estilo, el propósito perseguido, la forma de tratar a las personas (con dignidad y respeto), mi compromiso, etc. En liderazgo, también hablamos mucho del “legado”. Qué quedará cuando uno se marche. De ellos queda una filosofía de juego, un lenguaje común, la materialización de valores a través de los jugadores, un estándar de excelencia basado en principios, una identidad reconocible internacionalmente.
"El sistema es la forma de liderazgo y es clave que sea adaptable porque los contextos son diversos, cambiantes, imprevisibles y complejos"
¿Tus colaboradores podrían explicar tu estilo de liderazgo a alguien que no te conoce? ¿Podrían identificar tus valores fundamentales? ¿Los han interiorizado ellos mismos? Son algunas preguntas que podríamos hacernos, para inmediatamente ponernos a trabajar en definir, reafirmar y potenciar nuestro estilo.
Vivimos en un mundo de cambio constante y muy acelerado. Con crisis globales que obligan a ser ágiles y a reinventarnos. En este contexto es necesario ser pragmáticos, pero con principios: evolucionando en cada momento, adaptando el sistema, innovando en métodos, aprendiendo constantemente y con humildad, pero sin renunciar a los valores fundamentales y a tu estilo.
El modelo del 1-4-3-3-1 de la Cátedra de Liderazgo en Valores es una herramienta poderosa para visualizar, comunicar y recordar los elementos esenciales del liderazgo en valores. Lo menos importante es la representación visual (4-3-3, 3-2-5, 4-2-3-1, 2-3-2-3, …). La clave es que los 12 activadores nunca desaparecen. El sistema se adapta. El estilo permanece. Y el propósito vertebra desde el yo, al equipo, la organización y hacia el impacto social.
Valentí Martínez,
director académico de la Cátedra de Liderazgo en Valores
Òscar Dalmau,
docente de la Cátedra de Liderazgo en Valores
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"Asegurar que todo el mundo encuentra su espacio y está a gusto tiene mucho que ver con el liderazgo"
Entrevista a Joan Morros i Torné,
animador sociocultural, coordinador de la Associació Cultural Toc d'Espectacles (El Galliner) de Manresa
Joan Morros Torné es coordinador de la Associació Cultural El Galliner, que lideró el proceso de recuperación del teatro Kursaal de Manresa, de 1995 a 2007. Actualmente, continúa al frente de la entidad, que es la responsable de la programación del equipamiento desde su inauguración, en colaboración con su equipo técnico profesional. La experiencia de participación ciudadana de El Galliner ha convertido el teatro Kursaal de Manresa en una referencia en el sector ya que, desde el voluntariado, ha conseguido movilizar y consolidar un público amplio y diverso: en el pasado, para reivindicar la necesidad de un nuevo equipamiento escénico en la ciudad y, actualmente, para lograr uno de los índices de ocupación más elevados de los teatros de Cataluña.
Morros es licenciado en Psicología y Pedagogía y fue profesor y catedrático del CFGS de Animación Sociocultural, antes de jubilarse. Hablamos con él de liderazgo y de valores en el tejido asociativo cultural.
¿Qué es liderar?
El liderazgo en el mundo asociativo es la capacidad de aglutinar a personas alrededor de un proyecto común y unos objetivos claros. Siempre que se trabaja en grupo, aunque sea en organizaciones con una estructura muy horizontal y democrática, siempre debe haber alguien que coordine, que dinamice. Se trata de asegurar que todo el mundo se sienta cómodo y que pueda implicarse en el proyecto en la medida que pueda y que quiera. No todo el mundo tiene que hacer lo mismo, ni dedicarle el mismo tiempo, ni hacerlo con la misma intensidad. Conseguir que cada uno encuentre su espacio y se sienta a gusto tiene mucho que ver con el liderazgo. Por otro lado, también tiene un papel importante a la hora de favorecer el contraste de ideas y la consecución de consensos.
En el caso de la recuperación del teatro Kursaal, un proyecto impulsado desde el voluntariado, el liderazgo fue clave a la hora de encontrar personas dispuestas a dedicarle su tiempo, facilitar su implicación, su participación. El liderazgo permitió aglutinar personas dentro de la entidad, pero también de fuera, y alinearlas hacia un objetivo común. La recuperación del Kursaal no se habría conseguido solo con el trabajo de una asociación, por muy buen equipo que tuviera; también era necesaria la complicidad de otros colectivos.
"Liderar desde la paciencia: hacia las persoonas y también hacia el proyecto, en el sentido de tener una ambición con mirada larga"
¿Cómo se lidera un equip de voluntarios?
En mi caso, siendo yo mismo voluntario. Se trata de liderar desde el ejemplo, lo que te da una cierta autoridad moral. Por otro lado, también hay que saber dinamizar el grupo a partir de las personas que tienes alrededor y que no siempre has elegido. Una asociación no es una empresa, donde el personal debe superar un proceso de selección. Esto implica que, a veces, encuentras personas que no siempre suman, que tienen actitudes tóxicas, que quieren destacar por encima de los demás, que no saben sumar, que todo lo encuentran mal. Hay que saber reconducir estas actitudes, teniendo en cuenta que el vínculo no es contractual sino voluntario en relación a un proyecto.
Mi experiencia al frente de diferentes entidades de voluntarios (Rialles, Tabola, Bloc) me ayudó a evitar errores, más tarde con El Galliner. Por ejemplo, organizar un equipo gestor reducido, con personas en las que sabes que puedes confiar, en lugar de ser mucha gente pero sin saber nunca si estarán siempre.
¿Qué valores hay detrás de un proyecto como la recuperación del Kursaal?
No sé si es exactamente un valor, pero creo que la paciencia es muy importante. La paciencia en el trato con las personas, a la hora de aceptar y entender la forma de hacer de cada uno, pero también en relación con el proyecto. Hablo de tener paciencia en el sentido de tener ambición con una mirada a largo plazo: la capacidad de plantearse grandes objetivos sin tener la urgencia de conseguirlos inmediatamente. En el caso de la recuperación del teatro Kursaal, fue clave a la hora de fijar el plazo de diez años para lograr el objetivo. Posiciones más radicales quizás habrían planteado plazos más cortos.
Otros valores importantes que El Galliner ha cultivado a lo largo de sus treinta años de vida han sido la tenacidad, la perseverancia, el optimismo y la generosidad. A estos valores habría que añadir algunas habilidades que también son importantes: la capacidad de escuchar y de explicarse, o la actitud positiva. Es muy importante ser capaz de crear un buen ambiente para que la gente esté dispuesta a invertir su tiempo voluntariamente en un proyecto. A la gente le gusta trabajar en un entorno optimista. Trabajar a favor de, y no en contra de nada ni de nadie. Vivir la reivindicación como una fiesta, desde la alegría.
"El liderazgo tiene un papel importante a la hora de facilitar el contraste de ideas y la consecución de consensos"
Destaca algunas buenas prácticas del proceso de recuperación del Kursaal
El éxito del proceso de recuperación del Kursaal tiene que ver en buena parte con la capacidad resolutiva del equipo. Está bien dedicar tiempo a la reflexión, a escuchar la opinión de cada uno, pero, al fin y al cabo, hay que llegar a alguna conclusión que conduzca a la acción. No hace falta precipitarse, pero los debates no pueden eternizarse.
En paralelo, yo también destacaría la honestidad en los intereses que se defendían y la transparencia en los objetivos. El Galliner siempre tuvo claro que reclamaba un teatro para la ciudad y la comarca. Por eso hizo un esfuerzo por implicar a todos aquellos que podían sentirse afectados de algún modo por la reivindicación: actores, programadores, público, otras entidades teatrales, instituciones.
¿Inclusividad y accesibilidad son también valores de El Galliner?
Sí. El Galliner trabaja para ampliar el público, tanto en número como en diversidad. Hacemos un esfuerzo por llegar a los más jóvenes, ofreciendo precios económicos, y también a colectivos desfavorecidos o, simplemente, a personas que no se sienten llamadas a ir al teatro porque piensan que no es una actividad para ellas. En esto trabajamos con distintas entidades referentes en el trabajo con colectivos vulnerables: AMPANS, Cáritas, Cruz Roja...
Programamos una gran diversidad de espectáculos, pensando en gustos muy diferentes. Hay géneros que tienen la capacidad de superar las barreras del idioma que, en ocasiones, pueden ser un freno para personas llegadas de fuera del país: el circo, la música, la danza, la magia...
Ampliar la base de público, en cantidad y diversidad, significa facilitar el acceso, tanto en términos económicos como también psicológicos. Lo más difícil a menudo es conseguir que personas sin hábito de consumo de espectáculos escénicos entren al teatro porque, una vez dentro, estamos convencidos de que disfrutarán de lo que encontrarán. Son personas que no siempre conocen los códigos y rituales de un teatro. Algunos hemos tenido la suerte de poder aprenderlos en casa desde pequeños, pero otras personas no; aun así, siempre están a tiempo de hacerlo. Son cosas que se educan y, aquí, juega un papel muy importante el personal de sala: haciendo saber que, una vez empezada la función, es muy molesto que alguien entre en el teatro; que no se puede usar el móvil; que hay que mantener silencio.
En algunos casos, aprovechamos las entradas que no vendemos para invitar a personas que probablemente nunca vendrían al teatro. Lo hacemos para ofrecerles la oportunidad de acercarse a una experiencia que puede ser muy gratificante, pero también para rentabilizar socialmente el espectáculo: más allá de los ingresos, es importante cuántas personas lo disfrutan. No se puede hacer con todos los espectáculos ni con cualquier persona. Hay que asegurarse de que puedan disfrutarlo, que la experiencia les anime a volver en el futuro.
"Lo más difícil a menudo es conseguir que personas sin hábitos de consumo de espectáculos escénicos entren en el teatro porqué, una vez dentro, estamos convencidos que disfrutarán con lo que encontrarán dentro"
¿Cuál es el reto de futuro de los teatros?
Uno de los principales retos de los programadores de teatro es poner en valor la experiencia única que supone ir a ver un espectáculo en directo. El consumo cultural se ha ido individualizando, al igual que muchos otros aspectos de la vida en común. Pero, aun así, creo que la experiencia de ver una película en el cine o una obra de teatro, con otras personas, es estimulante. Al menos, es diferente a verla en casa, en el televisor o en el móvil. En el caso del teatro, además, es una vivencia única en cada ocasión. Lo que ocurre sobre el escenario es en directo y, en cierta manera, irrepetible.
Mi experiencia personal de la cultura ha sido muy gratificante, tanto desde el punto de vista de espectador como de persona comprometida en distintas iniciativas del tejido asociativo y del voluntariado: me ha permitido reír, llorar, emocionarme, reflexionar; también socializar, conocer gente interesante, sentirme identificado y parte de una comunidad. Son valores ligados al bienestar personal y colectivo, a la cohesión social, y creo que vale la pena preservarlos.
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Joan Morros recomienda...
Joan Morros Torné,
Coordinador de la Associació Cultural El Galliner, animador sociocultural
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VinclES
Una recomendación de:
CAE, formació i serveis socioculturals




